Procesos de mercado y Patrones normativos: Análisis austriaco y substrato del derecho por Antonio Amusategui Batalla

Procesos de mercado y Patrones normativos: Análisis austriaco y substrato del derecho por Antonio Amusategui Batalla

Titulo del libro: Procesos de mercado y Patrones normativos: Análisis austriaco y substrato del derecho

Autor: Antonio Amusategui Batalla

Número de páginas: 183 páginas

Fecha de lanzamiento: September 14, 2017

Antonio Amusategui Batalla con Procesos de mercado y Patrones normativos: Análisis austriaco y substrato del derecho

Procesos de mercado y Patrones normativos: Análisis austriaco y substrato del derecho por Antonio Amusategui Batalla fue vendido por EUR 7,48 cada copia. Contiene 183 el número de páginas.. Regístrese ahora para tener acceso a miles de libros disponibles para su descarga gratuita. El registro fue libre.

La praxeología, la catalaxia y la institución social evolutiva son las tres categorías del método de lo que -al correr de los años- se conoce cómo Escuela Austriaca que, en economía, inauguró el trabajo de investigación del abogado, académico y economista austriaco, Carl Menger en el último tercio del siglo XIX. ¿Tiene esta metodología alguna aplicación en el mundo del Derecho? ¿Es posible aprovechar el desarrollo metodológico y epistemológico iniciado por Carl Menger y Eugen von Böhm-Bawerk, continuado por Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, actualmente desarrollado por Jesús Huerta de Soto y su equipo?

Este ensayo breve busca localizar y explicar, si las hay, las relaciones que pudieran establecerse entre el triple esquema de análisis dentro de la metodología de la escuela austriaca de economía y los tres principios fundantes y organizadores de la normatividad jurídica que hace más de mil quinientos años sintetizó Ulpiano en el Corpus Iuris Civilis justinianeo.

¿Qué es lo que el derecho ofrece al orden espontaneo que tutela, y que fuera herramienta autocompositiva que mitigue el caos previo (entendiendo ‘caos’, en el mundo de lo jurídico, como ‘conflicto’ en un sentido amplio) que tiende a la dulcificación de las controversias? Amusategui detectó (son sus palabras) que al objetivismo epistemológico, fuente de la acción humana de Mises, no se le podían hurtar los principios morales (mores), lo cual conducía a la teoría del bien, de Menger; que a las relaciones interpersonales, fuente de la teoría del precio de Menger, no se les podía obviar la fidelidad a la palabra dada (fides), siendo ésta los cimientos de todo proceso de cooperación entre actores y, por lo tanto, el cimiento esencial de la categoría ‘mercado’ en sí; y, finalmente, que la institución del derecho (ius) era un enlace aglutinado de tres parámetros: utilitas, iustitia y aequitas, siendo el conjunto de todo lo anterior lo que hacía prosperar la libertad en el seno del orden espontaneo del derecho, como fruto del papel de la experiencia aprendida de Hayek, y por mediación de un vector de inspiración, común y homogéneamente distribuido inscrito en la esencia del comportamiento del agens. Que, como diría Menguer, constituye un microfenómeno, fácil de reconocer y difícil de describir, explicar y racionalizar, pero que explica por qué a los seres humanos les gustan dos cosas aparentemente contradictorias: la libertad de acción y la cooperación que nos obliga a constreñirla. Pero no se ha limitado a este análisis, también nos adelanta un futuro trabajo sobre la concepción de la teoría general del derecho a la luz de los parámetros de los autores austriacos.

El desarrollo del estudio también nos conduce hacia una segunda tesis. La idea axial responde a esta pregunta: ¿Cabe entender que cada una de las instituciones sociales evolutivas identificadas por Menger, y la Escuela Austriaca de economía, constituya un específico protocolo por el que se lleve a cabo la autoorganización de un orden espontaneo dado? El autor sigue en ello una reflexión surgida en las lecturas que hizo de Hayek (Premio Nobel de Economía de 1979). Centrándose, en esta ocasión, en el ámbito de la edificación de la estructura normativa por la que se regulan las conductas exteriorizadas de los agens. Expresión con la que se designa a quienes no ya simplemente actúan en el sentido restringido que le daba Mises a su axioma apriorístico -el hombre actúa-, sino a quienes se comportan; que comprendería, según su explicación, el acto humano de un sujeto en tanto que es un ser moral. Con lo que, y sin renunciar a Mises, depura el sentido de la acción humana, precisamente, en aquello en que el hombre quedó humanizado; la moral y el comportamiento ético. Sin prejuzgar por ello los principios por lo que se haga orientación de la moral misma.

Finalmente, habiéndose tenido que hacer algunas precisiones metodológicas y epistemológicas, su desarrollo aparece como Apéndice al documento principal.